7 consejos para acompañar su aprendizaje en Performing English (sin tener que aprenderte el guion).
Nuevos personajes, juegos teatrales, escenas en inglés, amistades y, poco a poco, más confianza para expresarse. Durante el curso, nuestros alumnos viven un montón de experiencias que les ayudan a crecer tanto dentro como fuera del escenario.
Y sabemos que a las familias os encanta ver esa evolución: cuando empiezan a utilizar expresiones nuevas en inglés, cuando os cuentan emocionados qué han preparado en clase o cuando descubren que son capaces de hacer algo que antes les daba vergüenza.
Pero ¿sabíais que también podéis ayudarles a sacar todavía más partido a esta experiencia desde casa?
No hablamos de repasar vocabulario todos los días, corregirles la pronunciación ni montar un pequeño Broadway en el salón (aunque tampoco vamos a juzgaros si lo hacéis 😉).
Hablamos de pequeños gestos que refuerzan su motivación, su confianza y todo lo que trabajamos en clase.
¿Cómo podéis hacerlo? Aquí van siete consejos que pueden marcar la diferencia.
1. «¿Qué has hecho hoy?» Spoiler: hay preguntas mejores
Sabemos que os interesa conocer lo que hacen vuestros hijos en clase. Pero conseguir que nos lo cuenten puede ser todo un ejercicio de interpretación.
En lugar de preguntarles simplemente qué han aprendido, probad con preguntas más concretas:
- «¿Qué personaje has interpretado hoy?»
- «¿Habéis hecho alguna escena divertida?»
- «¿Qué es lo que más te ha gustado?»
- «¿Has trabajado con alguien nuevo?»
Quizá descubráis que hoy ha hecho de villano, que han inventado una escena entre todos o que se ha atrevido a hablar delante de sus compañeros.
Nuestro consejo: no busquéis siempre una respuesta relacionada directamente con el vocabulario. A veces, el mayor aprendizaje del día ha sido atreverse a participar.
2. No le pidas que hable inglés perfecto. Pídele que se atreva
Una de las cosas que más trabajamos en Performing English es perder el miedo a expresarse en otro idioma.
Y para conseguirlo necesitamos que los niños entiendan que equivocarse no es un problema.
Durante el curso les animamos a improvisar, probar expresiones nuevas y comunicarse incluso cuando todavía no dominan todas las palabras.
En casa podéis reforzar esa confianza evitando corregir cada pequeño error cuando os hablen en inglés.
Si dicen algo incorrectamente, podéis repetirlo de manera natural utilizando la expresión adecuada, sin convertir cada conversación en un examen.
La idea: que tengan ganas de seguir hablando, no que se queden callados por miedo a equivocarse.
Que para exámenes ya tendrán tiempo. 😉
3. Si te dice que «solo hemos jugado», tenemos algo que contarte
Esta es una de nuestras favoritas.
En Performing English, el juego es una de las principales herramientas de aprendizaje, especialmente durante los primeros meses del curso.
A través de dinámicas teatrales, los profesores conocen a los alumnos, identifican sus niveles de inglés, observan cómo se relacionan entre ellos y descubren sus fortalezas y las habilidades que necesitan desarrollar.
Después, esa información nos ayuda a adaptar las escenas, actividades y retos al grupo.
Mientras juegan, los niños están practicando la escucha, la memoria, la expresión corporal, la comunicación y la capacidad de trabajar en equipo.
Además, al asociar palabras y expresiones con movimientos, emociones y situaciones concretas, reforzamos el aprendizaje del idioma de una forma más activa.
Así que sí, hoy han jugado. Y probablemente hayan aprendido unas cuantas cosas sin darse cuenta.

4. Cada niño tiene su ritmo. Y no todos quieren ser protagonistas
En una clase de teatro hay niños que levantarían la mano hasta para interpretar un árbol. Y otros que prefieren observar antes de lanzarse.
Ambas actitudes forman parte del proceso.
Durante el curso trabajamos para que cada alumno vaya descubriendo sus capacidades, supere sus propios límites y encuentre su lugar dentro del grupo.
Por eso, os animamos a no comparar su evolución con la de otros compañeros o hermanos.
Quizá tu hijo todavía no quiera asumir un papel principal, pero ahora participa más, se comunica con mayor seguridad o disfruta trabajando con niños con los que antes apenas hablaba.
¡Eso también es avanzar!
Celebrad esos pequeños cambios, porque son los que construyen la confianza que luego vemos sobre el escenario.
5. El inglés también puede salir de clase (sin sacar los libros)
No hace falta organizar una clase de inglés en el salón para reforzar lo que trabajamos en Performing English.
De hecho, cuanto más natural sea el contacto con el idioma, mejor.
Podéis incorporar pequeños momentos a vuestra rutina:
- Escuchar y cantar alguna canción en inglés durante el trayecto a la escuela.
- Ver juntos una escena de su película favorita en versión original.
- Pedirle que os enseñe un juego teatral que haya aprendido.
- Inventar una conversación entre dos personajes disparatados.
- Animarle a usar expresiones en inglés en situaciones cotidianas.
Lo importante no es dedicarle una hora diaria, sino que el inglés forme parte de experiencias agradables.
Nuestro truco: dejad que sea vuestro hijo quien os enseñe algo de vez en cuando. Cambiar los papeles puede ser muy motivador, ¡y probablemente se lo pase genial haciendo de profe!
6. No todo ocurre en el escenario: fíjate en cómo se relaciona
Una parte fundamental de nuestra metodología consiste en desarrollar las habilidades sociales y comunicativas de los alumnos.
Durante el curso trabajamos dos aspectos especialmente importantes:
La inteligencia interpersonal: aprender a escuchar, colaborar, comprender las emociones de los demás y desenvolverse dentro de un grupo.
La inteligencia intrapersonal: reconocer las propias emociones, identificar fortalezas y limitaciones, y ganar confianza en uno mismo.
El teatro nos permite trabajar ambas de manera práctica, mediante personajes, situaciones y retos compartidos.
¿Y cómo podéis acompañar este aprendizaje desde casa?
Preguntadles cómo se han sentido durante una actividad, cómo han resuelto una escena en equipo o qué les ha resultado más difícil.
No se trata de someterlos a un interrogatorio después de cada clase, sino de mostrar interés por cómo viven la experiencia.
Porque queremos formar alumnos que sepan comunicarse en inglés, pero también personas capaces de escuchar, colaborar y expresarse con seguridad.

7. Cuando llegue la función, recuerda: no estamos en Broadway (todavía)
Las representaciones son uno de los momentos más esperados del curso. ¡Y no solo por los alumnos!
Sabemos que a las familias os hace especial ilusión ver todo lo que han preparado durante meses.
Pero también queremos recordaros algo importante: el espectáculo es el resultado visible de un proceso de aprendizaje mucho más amplio.
Detrás de cada escena hay ensayos, trabajo en equipo, retos superados, nuevas palabras, improvisaciones y pequeños logros personales.
Por eso, cuando se acerque la función, intentad no añadir presión con frases como «acuérdate bien de todo» o «no te vayas a equivocar».
Es mucho mejor transmitirles confianza y recordarles lo mucho que han trabajado.
Y después del aplauso final, no os quedéis únicamente con si han dicho todas sus frases perfectamente.
Preguntadles si han disfrutado, de qué se sienten orgullosos y cuál ha sido su momento favorito.
Porque nuestro objetivo no es que todos se conviertan en estrellas de Broadway, sino que descubran todo lo que son capaces de hacer. Y si alguno acaba en Broadway, ¡que no se olvide de invitarnos al estreno!
Vosotros acompañáis desde casa. Nosotros nos encargamos del escenario.
En Performing English sabemos que cada niño vive su aventura teatral y lingüística de una manera diferente.
Por eso, durante el curso nuestros profesores observan cómo evoluciona cada alumno, adaptan las actividades a las necesidades del grupo y trabajan mucho más que vocabulario o pronunciación.
Queremos que nuestros alumnos ganen autonomía, confianza y herramientas para comunicarse, tanto dentro como fuera del escenario.
Y para conseguirlo, vuestra implicación es muy valiosa.
No necesitamos que repaséis cada frase ni que ensayéis las escenas todas las noches. Nos basta con que mostréis interés, celebréis sus avances, respetéis sus ritmos y les ayudéis a disfrutar del camino.
Y si en algún momento tenéis dudas sobre su evolución, algo que les cuesta especialmente o cómo podéis ayudarles en casa, hablad con nosotros. La comunicación entre familias y profesores también forma parte de esta aventura.
Al fin y al cabo, compartimos el mismo objetivo: verles crecer, aprender y disfrutar.
Ellos son los protagonistas. Nosotros les damos las herramientas. ¡Y vosotros tenéis un papel fundamental!